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05
Oct
09

Masoquismo

Hay formas erróneas de aferrarse a las cosas, las situaciones o las personas. O todo ello en uno. Una de ellas es adquirir el hábito de martirizarse constantemente.

El placer que la autoflagelación evoca (consciente o inconsciente) es como una raíz que se expande continuamente por debajo de la tierra. Al final se vuelve costumbre, y poco a poco se va incrustando sin que uno se dé cuenta.

Existen aquellos que se laceran la piel; la lastiman o incluso la cercenan con tal de producir una sensación de placer o satisfacción, algo que va ligado con lo sexual, y llevan a cabo prácticas que podrían resultar enfermas para quienes no las comprenden (porque increíblemente hay gente que les da cabida y razón)

Pero otros, en el muy profundo y oscuro cuarto de su nublada consciencia, adquieren el hábito de sufrir heridas de índole abstracta; es decir, que van a otro plano el cual no es físico. Hay quienes prefieren lacerarse el alma, las emociones o sentimientos. El espíritu, quizá.

Y… ¿cómo caramba empieza esto?

El anhelo o la esperanza de preservar, de lograr algo, en ocasiones se ve frustrado por el inesperado vuelco de lo que se le llama destino; no se necesita mucho tiempo para analizarlo porque así pasa como los segundos y lo subsecuente. Cuando persiste el anhelo, quizá en el lugar equivocado, se intenta recuperar de las cenizas lo que fue alguna vez, porque se piensa que dentro de todo ello va una carga muy fuerte de experiencias y sensaciones que, al irse con lo que se perdió, calan a uno por pertenecer muy fuerte dentro de las memorias.

A veces uno se pregunta por qué las cosas viraron de esa manera, o en qué momento vino el declive y se perdió lo que alguna vez se tuvo. Perspectivas de las situaciones y experiencias. Entonces uno se aferra a encontrar lo que le daba el hilo central a ello (la situación, la cosa o la persona y su relación con uno). Se busca, a veces muy exageradamente (en muchos aspectos) que en lo que se perdió, se fue, cambió o dejó de existir algo que aliente a pensar que sigue vivo, latente, que no se ha ido y tiene un receso poco indefinido, pero que pronto regresará y será mejor, las cosas cambiarán o tendrán una perspectiva que rinda frutos. Satisfacción.

El hombre, como sea, busca las herramientas para producir su satisfacción. El mundo es la búsqueda de la satisfacción. De eso se trata la vida.

Pero hay un momento de incertidumbre en este espectáculo teatral del “yo lo puedo todo”: aprender a dejar ir.

Aprender a perder.

Yo sé que esto se lee muy pesimista, pero me parece que a veces, y aunque sea por un lapso de tiempo, así se ven las cosas.

Y es en este punto cuando atamos los cabos al pasado, a lo que fue, augurando que ésto nos permita un futuro apremiante, lleno de esas dichas y satisfacciones que tanto buscamos, anhelamos, nos encontramos, etc… Es entonces cuando uno se aferra.

¿Y qué tal si nos equivocamos de calle, de dirección, de lugar?

Poco importa. Hay quienes experimentan esa pérdida, la asimilan como una experiencia que los hará crecer y entonces siguen caminando. Hay otros, los masoquistas, que precisamente anhelan el seguir en lo que parece ya no puede ser. Y entonces comienza un círculo vicioso de lágrimas, de desesperaciones e imaginaciones exhaltadas, se llega a un punto en el que ante la tristeza llega la apatía, y con ello la desesperanza; el ímpetu reacciona tal vez de manera equivocada, aferrada, muy perra, y nos dice que debemos esperar. ¿A qué? Quién sabe. Pero uno anda ahí, y luego de eso, regresa la impaciencia y todo prosigue en un curso que parece ahogarse en una espiral.

El masoquismo se vuelve costumbre, llega a la cotidianidad…

No sé si se lleven de la mano, pero a veces es conveniente dejar a un lado la satisfacción que buscamos por algo de paz. Tener un poco de paz.

Hay que regrabar el cassette, el CD ReWritable, o como quien diría, comenzar de nuevo.

Romper la pared.

 

“You are my center when I spin away… out of control…”

Radiohead – Videotape

23
Sep
09

Recuento

Hace dos años me encontraba en la cima de un lugar cuyo horizonte prometía una especie de porvenir. Hoy, después de aquel momento, un sábado en la mañana el cielo se despeja después de tres semanas de intensas lluvias. Es irónico, y me parece injusto.

Tener perspectivas nunca ha sido malo, pero cala cuando varias de ellas con el paso del tiempo se van despejando. Como esas nubes del cielo que un día, simplemente, como jugando una mala broma, se fueron y dejaron que el sol chingara un rato porque a veces el sol chinga.

Cuando comencé hace dos años tenía en una visión del mundo muy distinta a ahora. Creía y sentía de distinta forma que ahora. Hoy me miro al espejo, y realmente no me siento como el de ese entonces. No sé si poco a poco me voy conociendo más, pero siento que me caló algo a lo largo de ese tiempo. Mis ojeras están pronunciadas y mi capacidad de razonamiento, de lógica, de intuición y de perspectiva están quedando estancadas, y me siento, en primera, un tanto estúpido, y en segunda, otro tanto patético.

Las cosas cambian, y aunque sean hermosas tienen que cambiar porque lo estático se pudre. Lo cierto es que si pueden cambiar para bien, o para lo mejor que antes, son cambios satisfactorios. Pero si sucede lo contrario, entonces uno se siente un poquito mal.

Las tres semanas de lluvias me auguraban, con un poco de desesperación, algo que intuía. A veces odio mis intuiciones, porque no me gusta incidir en esas cosas que luego resultan incómodas o lastímeras. Y tal como lo pedí, la verdad cayó como la lluvia esa. Y después el sol. Yo lo sentí un insulto porque me parecía prudente que debió salir una semana antes, y que quizá con ello las cosas se calmarían un poco. Pero no.

En el entorno hay señales que nos indican por donde vamos, y a veces lo prudente por donde debemos ir. Y cuando salió el sol todas esas señales cambiaron de parecer. Hasta el ambiente quiere parecerse un poco más bonito. Pero detrás de eso, el trasfondo, es que es un tanto apático, hueco. No me sabe bien. Me incomoda un poco.

Me la pasé a expensas de llorar por ratos desde ese viernes. A veces tengo ganas un poco todavía. Y soy un tanto necio, terco, berrinchudo y dramático. Egoísta, quizá.

No ha pasado mucho, y mi cuestión es ambigua. Desconozco lo que va a pasar, y a veces prefiero no imaginarlo porque me haría sentir un tanto más incómodo. Quiero cosas que quizá tu ya no, y espero que las quieras. Pero también quiero que ya no nos llueva tanto.

Incluso el Silent Hill ese lo dice en una canción del soundtrack: “Oh, what a pair me and you, put here to feel joy, not to be blue”

Y así lo quise. Pero dicen que no basta con querer, ¿verdad?

Bueno…

Con el paso del tiempo queda ser paciente (de nuevo), aprender un poco de todo ello que ha sido y que quizá siga siendo, sobre todo reflexionar la situación. Quizá aceptarla, aunque de momento para mí es más una resignación.

Todo con la mejor intención, claro está. No estoy en mi derecho de pedir; tan sólo que, con mis más sinceras intenciones, puedas estar bien.

Ya lo demás tal vez poco importa.

“Vamos a reponer lo mucho que perdimos; vampos a aprovechar lo poco que nos queda”.

Ojalá así sea.

Hoy recuerdo esos dos años, hace dos años…

Te quiero mucho.

 

Atte: Diego Alan Vilchis Rocha

05
May
09

Lo inevitable (o la expansión del drama)

Necesito sacarlo…

Dijo Einstein que la estupidez humana es infinita. Y creo que tiene razón.

Uno no acaba de entender lo que verdaderamente tiene hasta que de alguna manera lo saca. Lo enseña sin darse cuenta de que lo tenía hasta que las lágrimas de la otredad le hacen ver a uno el reflejo mísero de lo que es: inmundicia. O por lo menos uno, después de verse a través de los tristes ojos de la inesperada inocencia, se siente así.
¿Por qué nos cuesta trabajo detenernos a pensar un momento pequeño? Un instante de determinación, las palabras correctas, podrían ser la solución ante esto. Un poco de cordura, quizá. El pensar en que las acciones tienen consecuencia, y que de ahí en adelante lo reversible no existe: sólo existirá lo inminente pues cada paso que damos es un ladrillo más en la pared. Ojalá se pudiera quitar algunos para hacer nuestra brecha más cómoda. Pero el pudiera no existe, como el hubiera, como otros tantos primos semejantes.
A razón de la poca conciencia, me declaro concientemente fuera de lo cuerdo, entre la incertidumbre y el pesimismo.
Un poco de cordura, de paciencia, otorgan la llave necesaria para abrir la puerta al siguiente panel: lo tranquilo, lo pensable.
Claro, ahora que si el impulso sale, lo irracional se desborda, carcome como bilis rastrera.
Todo, enteramente, como piezas de dominó acomodadas, se tumba, se cae, se desploma, se deja llevar por la gravedad.
Un trueno
Una centella
Un holocausto
Y luego, el silencio (todo existencial, claro está)

Ahora bien: después de tanto drama, ¿es posible la reivindicación? Es decir, me pregunto si después de todo lo tirado, es posible reorganizarse sin perder la prioridad de la esencia. Levantarse es fácil, pero, como lo mencioné en un post anterior, me cuesta trabajo creer que no tengamos lo que queremos, y tengamos lo que necesitamos. ¿De qué carajo sirve?

En fin… no quiero entrar en terrenos donde todavía no existe esa alternativa. Espero no pase.

Quiero creer en esa reivindicación. En el momento en el que todo se suspende para darle paso al etéreo reconcilio entre lo que fue, lo que es y lo que será, sin necesidad de alterar su primordialidad, sin dejar a un lado lo que se pretende por lo que sucede, para que lo que suceda sea por lo que se pretenda y entonces las cosas funcionen de una manera positiva. Lo que sea que mueva el mundo, has que eso suceda para que la rueda de la buenaventura le de pauta a cosas que seguramente serán buenas.

Puede haber paz, o eso pretendo creer.
Que puede haber paz
Que se puede otorgar la paz

Danos paz…
El uno a el otro…

(In drama motion)

25
Abr
09

Sobre la existencia…

La diferencia entre lo que uno quiere y uno necesita es precisamente esa: no siempre tenemos lo que queremos, sino lo que necesitamos.
A veces parece injusto, pero quizá sea una cuestión de perspectivas; lo que es cierto es el embargo en el que a veces uno entra.
Uno entra al mundo a chocar con todos, con todo. Uno construye las vías para lograr lo que desea, de eso no cabe duda; en la medida que queremos, podemos, enfrentándonos a la circunstancia que nos aflige, llamémosle atmósfera o entorno, para entonces dar un paso hacia lo que nos proponemos. Es motivante pensar en la voluntad como motor universal de nuestras ideas y pensamientos. Pero a veces se nos olvida un pequeño detalle: el egoísmo de esta idea nos hace ajenos a los demás; se nos pierde de vista que, si bien nosotros podemos producir un cambio, también los demás. Nosotros somos un universo y los demás también. La interacción ocurre en el momento en el que nos encontramos frente al otro, y nos afecta, y le afectamos. Entonces las vías que construimos cambian de rumbo, de forma, de altura o de capacidad dependiendo qué tanto hayamos chocado.
Se nos olvida que existe el otro, y entonces el karma, o la fenomenología (causa – efecto), nos hace entrar en la razón de que estamos frente a otros.
Lo que me molesta un tanto es pensar que lo que queremos no siempre es lo que necesitamos… que a veces uno, a final de cuentas, se conforma; yo me salgo de la linea y es pesado caminar hacia donde parece que no hay paso…
Esto, supongo, no es una delimitación a volvernos a la otredad, convertirnos en los otros; pretendo explicarme mediante esto el que a veces uno se sienta contra corriente; el que a veces me frustre pensar que necesito hacer cosas por la necesidad, y no necesariamente porque quiero. Que esté de repente existencialmente atormentado por mí y mis excreciones espirituales que sólo atosigan porque las hago grandes…

Pretendo ver las cosas no tan complicadas pensando que debo darme cuenta de quién soy, qué quiero y por qué lo hago…
La misma cuestión…

Atte: Diego Alan Vilchis Rocha

05
Feb
09

Depths..

Just once I gazed into your eyes
A piercing look into the world of Nevermore..
My thoughts, my life, changed forever
And I realized, there was beauty in this world.

Four days to  turn upside down all that I’ve known
And All I know is I can’t get enough
I want her, I want us. You and Me.
Never again will I rip out your wings.

An Endless yearning,  echoing through my skin
Remembering your scent, your passion
Recalling an endless night
The dark night of my soul

Soothe my wounds, enlight my path
Let me hear you whispering my name again
Everything’s so distant, yet so close
Heaven is but another name for your eyes.

If only I could turn back time…
If only I could stop this yearning…
Maybe that’s why dreams are dreams
and Life is but another dream,  dreamt by you and me.

The taste of your lips. The look on your eyes.
They were like a frozen Hell.
A Dark light consuming my soul
Immortality fading away,…

..And then I find myself torn between your skin and mine
breaking the unbreakable, giving passion a new name.
What Is Love?
Love is another word for everything,
and everything is you and me.

“For years..I have walked down this path of life, feeling alone and empty..
..Util an Angel came from within, and touched the depths of my heart…”

19
Ene
09

Reseña: Resident Evil: Degeneration

Degeneration

Resident Evil: Degeneration

Para los verdaderos fanáticos de esta serie de videojuegos, CAPCOM  decidió reponer el error que cometió con la trilogía de películas en Live Action ( Que , a mi manera de ver, la única realmente mala es la tercera, Apocalypse) y sacó esta película animada.  A diferencia de las ya mencionadas películas de Live Action, esta animación, sí tiene cabida en el videojuego. Se sitúa después del incidente de Raccoon City,  exactamente un año después de los inicdentes de  Resiedn Evil 4, en un tiempo en el que presumiblemente  el incidente con la Umbrella Corporation ha dejado en shock a la mayoría de la población y en lugar de dicha compañía, una nueva hace su aparición: WilPharma, misteriosamente en el momento en el que más zombies empiezan a aparecer.

Debido a que está plenamente basada en el videojuego, de hecho es canónica, dos personajes fundamentales de la serie tienen rol protagónico: Claire Redfield y Leon S. Kennedy.  La historia es muy buena, obviamente uno ya se imagina más o menos qué va a suceder, sin embargo uno no deja de estar pegado a su asiento en las escenas de acción.

La animación también es bastante buena, , los personajes y los escenarios llegan a ser bastante reales, aunque ciertamente hay algunos pequeños momentos en los que los movimenientos se ven un tanto “Robotizados”. Cabe aclarar también que  las voces de Claire y de Leon son las mismas del videojuego, detalle que hace aún más interesante la película.

Al fin y al cabo, un buen regalo de CAPCOM hacia los fans,  si se es fan de esta genial saga de Zombies, nop se debe dejar pasar la oportunidad de verla.

15
Ene
09

Incertidumbre…

Uno va construyendo su propia suerte. Uno se predestina cuando piensa las cosas. Poco a poco uno va formando los caminos que quiere en la vida, ya sea consciente o inconscientemente. Entonces, ¿por qué cuesta trabajo dejar de pensar en cosas que a uno le afectan?

No sé. Quizá sea indecisión. A veces creo que a uno le gusta martirizarse un poco, pensar en las cosas negativas porque en el fondo, independientemente de que disfrute o no de ello, tiene miedo a ser feliz.

La razón de esto la desconozco; tal vez sea porque todos tenemos un mazoquista dentro. Nos gusta lacerarnos, como a aquellos que les gusta golpearse con otros para desfrustrarse, hasta los más radicales que tienen sexo bondage o como se escriba. El punto es que ciertas aflicciones causan cierto placer, ya sea en plena conciencia o muy por dentro de nuestra mente.

¿No será que debemos dejar estas cosas y avanzar un poco hacia el camino que realmente deseamos?

Veo gente a veces sumergida en un mar de alcohol o de drogas. Más alcohólicos, por cierto. Y de repente todos ellos tienen cierta aflicción. Saben muy bien que aquello de tragarse el alcohol aunque ya no les quepa y lo vomiten no les hace nada bien. Muchos se frustran y toman, y otros toman y se frustran. Algunos son muy parlanchines, otros serios, otros lloran y otros tantos son agresivos. Pero siempre terminan reflejando algo que les causa molestia, algún problema. Y es por aquella razón que no quieren dejar de beber.

No recrimino al alcohol; sobre eso tengo un punto de vista que luego compartiré. Lo que sí observo es aquella actitud de encontrar en el alcohol un escape a todos los problemas que tienen, en vez de pararse enfrente de ellos y resolverlos.

Quitando al alcohol de enmedio, para quienes no necesitan de estupefacientes o cosas que apendejen, también viene la inseguridad. Uno es inseguro, y de repente todo el mundo se voltea, parece estar en contra. A veces uno añora cosas que no existen, que no han pasado y que quizá no pasen, tal cual como imaginarse situaciones irreales que a uno le afectarían. Y entonces uno se predestina a que pasen; si le tiene miedo a algo, se pone serio o dubita mucho, y poco a poco va haciendo que las cosas se acomoden para ello.

Una plática con alguien me dejó pensando: pesan los fantasmas del pasado. Y es cierto, sí. Tal vez ellos sean parte de la causa de todo lo que vivimos actualmente, de lo que tenemos miedo que ocurra, que vuelva a suceder. Como aquellos que, sabiendo que tienen todo enfrente, dudan de si es cierto o no, e inclusive lo reniegan, y luego cuando lo sienten distante creen que lo han perdido. Exageran. Y en aquella exageración alejan todo. Y luego, la nada.

Decía una película que hay que tener cuidado con lo que rezamos, puesto que nuestras plegarias pueden ser escuchadas. Autores dicen que la mente es tan poderosa que con pensar algo lo atraemos. Insisto, creo que lo vamos construyendo y por eso lo llamamos. Y podría citar mucho más.

Lo cierto esque mientras no nos libremos de las cadenas del pasado, no podremos avanzar un poco.

El problema es…

¿Cómo?

A veces todavía no entiendo eso…

¿Por qué cuesta trabajo despegarse? ¿Por qué uno añora cosas de antes? ¿Por qué uno vuelve a suscitar el pasado, cuando el presente llama y el futuro en el porvenir se va desgajando poco a poco hasta llegar a nosotros?

Paciencia… paciencia… paciencia.

Mejor decidirse a romper los lazos y a quitarse los estigmas que uno tiene, amenizar lo que uno es en vez de atormentarse y quejarse, empezar por aquellas cosas que molestan de uno para que a la larga no nos sintamos mal, aún por la circunstancia. Comenzar con el primer peldaño para que entonces, cuando estemos frente a la situación, no pese, no nos tire, y tomarla de frente, saber que ver desde nosotros abre un panorama al mundo entero, y las aflicciones se van… o así parece.

No es fácil, nadie dijo eso. Pero podría tratarse y quizá pueda lograrse.

Dejar de hacerse tormentas en un vaso con agua, o como gusten llamarle.

Aprender a perder…

Y quizá así se pueda llegar al estatuto de lograr lo que uno quiere sin que los temores cieguen o priven de la clarividencia…

En fin; veamos qué sucede.

 

Atte: Diego Alan Vilchis Rocha

13
Ene
09

Faraway…

¿Qué sucede cuando se tiene una relación a larga distancia? Las cosas no son como normalmente lo son, el convivir pasa a ser un mero pretexto para  hablarse por teléfono o verse por webcam. ¿Existe realmente el llamado amor a larga distancia? ¿Por qué entonces, si no es así, uno llega a sentir el mismo dolor, la misma pasión que si fuese una relación completamente normal?

Tal vez sean sólo ideas, tal vez es uno mismo engañándose, haciéndole creer al corazón que la persona con la que uno está hablando es aquella que estaba buscando. Tal vez la necesidad de no estar solos tiene algo que ver.

Hoy en día no es raro esccuhar de dos personas que viven en lugares distintos pero mantienen una relación via internet, via teléfonica o incluso vía SMS. ¿Qué tan válido es decir que uno anda con otra persona cuando no  se convive con esa persona, cuando el tacto desaparece casi por completo?

Puede llegar a ser muy bello el hecho de tener a alguien que lo escuche a uno, alguien con el que uno pueda pasar horas hablando por teléfono, con el que incluso compartas tus más íntimos secretos y sepas que se los puedes confiar, pero..¿Existe realmente la confianza en una relación así? Muchas veces las relaciones a larga distancia terminan mal por eso mismo, una de las dos personas termina siendo algo totalmente distinto en persona  a lo que era a distancia.

¿Por qué entonces, uno se siente de igual manera atraído a la otra persona?  La respuesta es fácil. Uno tiene a idealizar a las personas, y en estos casos, lo único con lo que uno cuenta es la idea de la otra persona, que, como ya se ha mencionado antes, muchas veces tiende a ser totalmente distinta de lo que uno pensaba en un principio.

Sin embargo, trambién ha habido casos de gente que empieza así y terminan casados por el resto de sus vidas.  A fin de cuentas, depende de cada uno, pero siendo objetivo, en mi personal punto de vista, y por las experiencias que he vivido, eso es muy difícil. Se requeire de mucha paciencia, confianza y tolerancia.  Por eso mismo, si se llega a triunfar, la pareja tiene las de ganar, pues ya tuvieron todos esos valores para superar la distancia. Sin embargo, son raros los casos realmente en los que esto suele suceder.

25
Dic
08

Un desastre natural…

Cos no matter what I say
No matter what I do
I can’t change what happened
No matter what I say
No matter what I do
I can’t change what happened
No no I can’t change

You just slipped through my fingers
And I feel so ashamed
You just slipped through my fingers
And I have paid.

A Natural Disaster
Anathema

25
Dic
08

Agua

Tengo agua en los ojos, y veo a través de ella como nebulosa y sustancial, moviéndose a través de mí y fuera de lo que soy. Constante movimiento me hace sentirla fluir en todas direcciones de mi ser, de mi cuerpo, de mi mente y de mi alma.
El agua escurre por mis ojos y luego no veo bien. Luego se drena, humedeciendo las cañerías que la aguardan; lo demás, reseco queda.
A veces el agua es calma, se tranquiliza y se mueve suavemente cuando el mismo viento, el soplo de mi existencia, le hace ondear, hacer dibujillos raros en toda su masa acuosa. Es fresca y se puede ver a través de ella, de forma tal que si un rayo de sol atravesara no se refractaría ni se desviaría salvo por pequeños movimientos. Por lo demás, ningún lugar había sido más tranquilo.
A veces el agua es turbia, se pone gris, verde, morada, todo dependiendo del fondo de lo que sienta que pueda hacer remolinos que conduzcan a los barcos y peces hacia su perdición, en el fondo de la extrañeza de un ser extraño que se extraña con la otredad, con lo que a menudo sucede y no se da cuenta.
Pasado esto cae la tormenta, llueve sobre mojado y el agua de lo que soy forma torbellinos, huracanes existenciales, se complican la existencia y sólo el ojo del huracán parece ser el lugar indicado para refugiarse. Pero, ¿dónde te puedes esconder del agua cuando alrededor de tí solo hay agua, cuando tu eres el agua?
Entonces la marea sube, me ahogo en la catarsis crítica de pensamientos que son viento violento, que martirizan el océano de mis premoniciones y las exaltan para convertirlas en certeras, en verdaderas conspiraciones contra mí mismo. Luego, en medio de la nada, del todo, en el fondo del mar interno, del agua de mi cuerpo, del océano de mi alma, queda flotando a la deriva un pedazo de esencia que poco a poco se disuelve, como luz que se deteriora y se pierde en el cúmulo de sombras de la penumbra marina y helada.

Hoy…
Hoy quizá soy agua turbia, porque nunca he dejado que crear tormentas y de mojarme la cara con lo que salpica. Tengo agua en los ojos y es agua violeta, agua verdosamente azul, azulmente verdosa.

Dejaré que se drene, aunque a veces duele que esté reseco, intriga ver que tanta agua puede desparramarse e irse por un lugar que es diminuto, del cual uno no tiene conciencia. A veces es el tiempo que como el sol evapora el agua, la hace salirse por los ojos, por las orejas, gotea y se impregna en lo más recóndito de la memoria. Entonces tenémos húmedo el cerebro, nuestras memorias flotan como reflejos de un espejo de agua…

Soy agua turbia e hice un remolino donde se cargó el barco y algunos peces.
Pero ya no te puedes esperar nada… ni quieres hacerlo, ni me gustaría que lo hicieras.
No te puedes esperar algo de una tormenta escandalosa…
Aunque espero que esperes la calma…

A que el agua se evapore…

Hay agua en mis ojos.

Autor: Diego Alan Vilchis Rocha




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Kamikaze es el resultado del ocio, del hecho de que una pareja le gusta escribir, ganas de expresarse. Nace del punto en donde un grupo de amigos separados físicamente, escriban en un solo lugar por amor a las letras. Bienvenidos, seguro este lugar será divertido. W.W. 27/Ago/07

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