Archivos para la Categoría 'escritos'

01
Jul
09

Sus nombres.

Sus nombres.

Quiero que esta mortaja a media luz sea de sus nombres. También quiero, que con ella partan sobre un río y se pierdan con su cauce. Sus nombres son como hojas, son todos iguales, todas pesan y también todas terminan por secarse.

Sus nombres son cadenas de letras que reavivan la ira y el rencor. Sus nombres son palabras onimosas que convocan la tristeza, el dolor y el llanto.

Sus nombres son látigos con celos. Son desenfrenadas carreras directo hacia la pared. Son días contados para la muerte… Porque donde ya no hay nada más que vacío, jamás podría haber vida. Y sin embargo la tienen; la tienen como un cadáver que niega a quedarse debajo de la tierra, la tiene como la flor marchita aún intenta mantenerse de pie. Así son sus nombres.

Quiero que sus nombres ardan con el mismo fuego que fueron impresos en mi piel. Quiero que sus nombres vayan caminando sobre sus pasos para perderse en el pasado.

Quiero que sus nombres mueran con el último destello de felicidad que provocaron.

Espero que ya su repetición monótona no sea lastre de mis risas. Quien sabe ser juez, también debe saber ser verdugo; con esa intención levanto el yugo y lo dejo caer entre las vestiduras que recubren el pasado en todas sus formas. Desde los colores cálidos hasta los negros más profundos. Con ellos se deshacen los pilares de lo bello, lo memorable, para dar lugar de nuevo al sol.

Sus nombres son armas, sus son nombres son espinas. Sus nombres son pasado y el pasado está atrás.

08
Mar
09

Quiero

La sed le murmura a mis labios que no se irá. Y no pretendo juzgar lo que mis manos denuncian cada vez que alcanzo tu dulce piel. No tengo ni tendré, no deseo ni tampoco desearé llegar a descifrar la fuerza amarga de no tenerte. Hoy no, ni al terminar el día que viene al mañana.

Probablemente conoces las marcas que dejaron tus dedos al recorrer mi piel, como yo conozco las tuyas. Yo no soy quién para pedir que sanes mis heridas, mucho menos las que tú no hiciste. Pero, me atrevo a mirar las pisadas del camino recorrido que se pierden.

Hoy quiero que mi sed sea únicamente de tu cuerpo. Quiero, quiero cambiar el día en que momentáneamente creí que yo no había nada eterno, salvo el instante que revivo a diario donde mi vida se cruzó con la tuya.

Esta noche quiero que ninguna herida detenga mi paso que trata de iguar al tuyo. Este sueño que implica un corazón desbocado, un alma incompleta con esperanza, una mano tendida en dirección tuya. Amo tanto la mañana que pasó de ser gris a ser dorada, amo el perfume embriagante que antes era inodoro.

Como amo ser Iván, contigo. El Iván que soy contigo

Como también amo la sencillez del hormigueo en mis labios tras despedir los tuyos.

Hay magia en el futuro, desconocido y eterno. Hay magia en “por siempre”. Hay magia en las promesas, en los encuentros, en las canciones. En esta historia, en nuestra historia.

Yo no soy quién para pedir que sanes mis heridas, mucho menos las que tu no hiciste. Pero soy quién para pedir que el tiempo, que la gente, que el miedo, que el dolor no diluyan el futuro, nuestro futuro. Soy quién para convocar a la dicha, la felicidad, el regocijo… Quizá, al amor, Al Amor. Mío, tuyo, Nuestro.

Quiero que de mi alma, con fuerza o sin fuerza, nazca la única defensa ante la muerte próxima y lejana de la comunión entre nuestras manos. Quiero que mi alma proteja mi más dulce fantasía. Quiero que mi alma proteja las mil caricias que aún guardo y creo para dártelas en las mañanas grises que tanto te han dañado. Quiero que por cada herida que te hayan hecho, mi caricia sea lo siguiente, y también lo último.

Quiero que lo último que toque, bese, ame, seas tú. Quiero que la última utopía sea de tu mano.

Mi sed, es el recuerdo de que hoy por la mañana no estarás a mi lado.

Mi sed, también, es lo que me da la fuerza para salir a tu búsqueda.

Mi sed, tú la provocaste, y yo no pienso renunciar a ella.

Como no renunciaré a que mis letras, dejen de ser tuyas.

14
Ene
09

The Oath

A forgotten Tale….
Once there were two lovers, two souls
who gave everything they had, and lost it all
It was so long ago….

A golden heart…turned to dust..
Endless Beauty, Endless Time..
Listen to the sounds of love…
Echoing through the ageless wind

Remember the knight in your dreams
Remember how his armor shined, how powerful was his sword
Don’t let go of all you have
For you, He gave an oath:

“For Thee, my princess, I swear I will fight, ’till my death do us part, ’till Hell falls down on earth”
And so it was, Hell was unleashed.
He fought, He tried, but you were not there, so He lost.
Now He lays dead, scarred with his armor broken and his heart ripped off his chest.

only you could save him or destroy him
And In the end, it wasn’t only you who made him fall, but also him
He didn’t have the strength, He lacked courage.
And thus, His time was done.

Remember him, He gave his best effort, Don’t ever forget
That ageless Knight, of shining soul.
The one who took your hand and kissed it gently
The one who gave his life for an uncertain future.

His love will travel through time and space and will always be with you.
Don’t try to hide, because, sooner or later, it will catch you.
And It will haunt you, till the end of time.
Don’t refuse, Just let go.

And Maybe one day, you’ll see, and you’ll remember him, as the bravest knight
Not for the shine of his armor, but for the shine of his heart
And that heart will caress you, It now belongs to you.

Don’t ever forget him, He will live through you….

22
Nov
08

En el debraye del pensamiento…

Concretaba citas en mi cabeza. Maquilaba ideas que se yuxtaponían y se enfrentaban, ocasionando cataclismos en mi mente… Pasó que salía todo y nada.

Me sentía atraido hacia el puro pensamiento, el extraño placer de estar maquilando cosas, la sensación satisfactoria de hurgar de vez en cuando en lo que tengo de cerebro.

Ligeramente pensé, luego pensé intensamente, y finalmente logré pensar en concreción. No conseguí otra cosa que sustentarme en la mera idea, y cuando la tuve, la desbaraté.

Proyecté entonces cosas que me permitieron acercarme de nueva cuenta a sensaciones perdidas.

Había pasado cierto rato desde que me tiré a un pozo, o de que caía en la cuenta de una espiral multidimensional, aquella que es la causa-efecto. Era el extraño retorno hacia el sopor de lo rutinario, de lo adverso y lo que no tiene sentido pero se hace.

Hoy, a cuatro horas de haberme sentado a escribir, sigo queriendo contener el último aliento del pensamiento que, de la mera espontaneidad de una noche silente, fría y con sonidos que progresan en secuencias rítmicas, logré ver, sentir y percibir lo que hace tiempo no hacía.

Hoy lo retuve, lo digerí, y me sentí con la satisfacción de que se haya incrustado en algún lugar recóndito de mi mente. Tengo el anhelo de volverlo a encontrar para poder exlotarlo; cuando suceda eso, se dejarán ver entonces colores intangibles, sonoros y abstractos que simulen la imaginación para darle un sustento a los pensamientos que no hablan, provocando una resonancia… un eco perdido que, conforme vaya haciéndose quieto, dilate su esencia y se prolongue hasta que en algún momento salga como resultado de la experiencia etérea de haber usado un pensamiento.

Lo demás, se concreta en mover una mano o provocar un sonido: volverlo hacia el exterior, no material, pero si legible para que se pudiese entender. Hacerlo.

Luego, se suspendera en el espacio, y el tiempo, en su infinito y relativo transitar, lo prolongará como esencia…

Habrá que pensar más…

Atte: Diego Alan Vilchis Rocha

26
Oct
08

No me sorprende.

No me sorprende que de pronto me acostumbre a los silencios dolorosos, pues, de entre todos ellos nació la triste idea de quererte. Tampoco me sorprende saber que mañana no volverás, como tampoco que el día a día, el minuto a minuto, aminore de alguna forma la carga de saber que no te tengo conmigo.

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22
Sep
08

De un amante casual.


De repente extraño tus labios. Siento que aún son míos, que ahora los siento. Tan apasionados y entregados, aún los siento conmigo. Sin embargo, no soy de los que pueden vivir de fantasías en el aire, me doy cuenta que las marcas de tus uñas en mi espalda, las sábanas blancas revueltas y las muecas de complicidad van dando lugar a un nuevo orden que ya no es tuyo ni nuestro; es tan solo mío.

Continuar leyendo ‘De un amante casual.’

09
Feb
08

Paranoia…

Es momento de aclarar ciertas cosas respecto a lo que uno puede sufrir.

Hace unos días me percaté de que había una especie de agujero en mi alma. Uno de esos grandes, que tardan en cerrar o en llenarse, y que regularmente son el cause de la catarsis. Hoy puedo confirmarlo; no sé a donde voy; no sé quien soy.

Hay momentos en la vida que están determinados por una decisión. Basta simplemente con hacer que el interruptor gire de un lado o del otro: uno o cero; no más. Queda siempre una opción y las demás. Aunque, ciertamente, nadie ha aclarado que todo sea tan fácil como suena, y mucho menos en la cuestión de elegir. Siempre existe una disyuntiva ante la cual siempre hay que elegir… dijo Bunbury en su canción “Oración, del disco “Senderos de Traición” cuando todavía formaba parte de los Héroes del Silencio. Y sinceramente es muy cierto.

Dicen que hay una teoría borgiana (por Borges, claro está) en la que las realidades alternativas existen, de tal forma que, cuando uno elige una de las opciones que la problemática presenta, las demás nunca quedan suprimidas; es decir, que en un momento del tiempo-espacio, todo ello resulta verdadero, en sus diferentes posibilidades. Hago alución a esto sólo con el afán de complementar lo que digo respecto a las elecciones.

Ciertamente nunca estaremos para vivir todo eso. Una realidad existe: la nuestra. Lo demás trasciende como complemento directo o indirecto que afecta nuestra realidad. Lo cierto es que hay momentos en el que uno no forma parte de la misma.

Quiero decir que hay ocasiones que pueden observarse desde tres puntos de vista: el propio, el diferente y el austero. Hay una sensación extraña que se apodera de nosotros, y es la de sabernos nadie. No sentirnos diferentes; eso es distinto de sentirte nada o nadie, y sucede con frecuencia.

Llegué a la plena conclusión de que esa confusión me ha llevado a determinarme en un punto en el cual trato de salir: siento que voy a ningún lugar.

Esa sensación oprime el pecho y agujera el mismo de tal forma que podría verse a través de él. Estar perdido dentro de uno mismo es de las cosas que, aunque con frecuencia ocurren, pocas personas lo perciben. Y pocás más tratan de salir de ahí.

Hace unos días me encontraba desolado pensando esto, y con cierta profundidad, que hoy en día me encuentro pensando si no se trata de alguna idiotez que mi torcida mente pueda producir. Algunas veces siento que realmente estoy mal; otras, que es un pensamiento absolutamente negativo, pues todo lo que tengo y he hecho ha sido productivo y satisfactorio; más, en las que considero nunca he hecho algo; finalmente, cuando pienso que todo esto se trata de una paranoia.

Sí… seguramente es eso. Empiezo a delirar; a querer encontrar explicaciones alternas a una realidad que a lo mejor está trucada por un simple anhelo de sentirme mal. Quizá todo está bien; tal vez, todo mal; o, en su defecto, nunca existió. Lo cierto es que esa parte de mí, la que alguien me aseguró existe de nacimiento, reclama su lugar: la tristeza.

Reclama porque después de todo este tiempo austero de emociones (no de sentimientos; no es lo mismo), empieza a surgir esa bilis esporádica, por momentos, que roe el interior hasta llegar al estómago, donde los jugos gástricos no pueden reaccionar ante éste porque simplemente es etéreo: la bilis negra.

Bien podría darme un tiro; quizá dos; quizá ninguno; quizá estoy mal; quizá simplemente exagere las cosas porque me encanta amplificarlas; quizá sea mejor callar y no hacer de algo ridículo una parafernalia; quiza…

Quizá nada…

Todo resulta ser tan simple y tan burdo como expresarme de esta forma, tan ridícula, tan simple y tan idiota. Tanto como a veces suele serlo su servidor.

Pero todo queda a la deriva de un sueño inexistente. Espero esta catarsis (imaginaria, real o ficticia) pueda desaparecer cuando la decisión, la precisión de saber dónde estoy y qué quiero pueda aliviar un poco la gastritis emocional que se produce. Aunque realmente no me siento tan mal como hace días. Sin embargo, la mente resiente de tanto pensar.

Por hoy es todo. Mañana, será verme al espejo, y tratar de descifrar lo que el reflejo trata de hacerme saber. Mientras, es hora de perderme en ese mundo extraño, ajeno a la vida y a la muerte. El limbo; con exactitud, el sueño.

Buenas noches.

Atte: Diego Alan Vilchis Rocha.

16
Ene
08

Danse Macabre…

Hay un grabado de José Posadas, caricaturista mexicano del finales del siglo XIX y principios del XX, en el que los muertos bailan. No recuerdo el nombre, pero la imagen, como si fuese el Totentanz de Alemania o la Danza Macabra de Italia, es la representación viva de la sátira que la muerte presenta al tomarnos de su mano. Nos obliga a bailar con ella, porque al final no podemos negarle la última pieza, no a la más fea, sino a la más huesuda.

Es inevitable: todos escucharemos nuestra última pieza en algún momento de la existencia.

La necesidad humana de apaciguar el miedo o el misterio a la muerte lo ha llevado a burlarse de la misma. Y no es que bailar con ella sea una burla, pero es ameno imaginar nuestra alma danzando en la eternidad. Es regocijo, y no castigo.

Es ese mismo ímpetu el que otorga semblantes de sonrisas a quienes ya han predecido su muerte. No predecir la muerte, pues es algo lógico llegar con alguien y decirle “te vas a morir”. Factible que nos miente la madre o se carcajée en nuestra jeta.

Me refiero al acto de sabernos muertos mientras vivimos. Y aquí hay un punto interesante respecto a la muerte en vida: pudiese ser cierto lo que dice la gente: que nuestra vida es prestada, y por lo tanto nunca fue nuestra; lo que significa que estamos muertos desde el inicio.

No hago alusión a este aspecto con el hecho de sernos muertos. Hablo de un punto de reflexión que a veces trasciende a una filosofía de vida: el que vive bien, muere bien.

Es considerable entender que entre la vida y la muerte hay una pauta legible, de caligrafía excelente y que viste bien. Es un punto de interjección que es el intercambio constante de almas transitorias entre este espacio y el otro. Un día nace alguien, mientras otro, en el rincón olvidado del planeta, muere. El orden y el caos: equilibrio.

Nos es necesario aprender a vivir bien; y con esto no quiero decir “bonito”. Vivir bien es experimentar. Encontrarse con uno mismo: con ese otro que espera nuestra muerte, porque ese otro esta muerto.

Morimos a diario; en cuestión de tiempo, no somos los mismos de hace un instante, por lo que nuestro retrato de hace un segundo fallece. Decae. Perpetúa la inexistencia, o quizá el recuerdo de una fotografía en la memoria. Lo que es cierto es que deja de ser. No ello la esencia, que igual pudiese interpretarse.

Pero el acto de fallecer es constancia de resucitar; quien no se renueva, quien no encuentra ese impetu de intercambio llamado voluntad, perece en el pasado… Decía la vieja metáfora de la biblia que aquel que mirase a Sodoma y Gonorrea (ahh, no, perdón… Gomorra), se convertiría en estatua de sal. De cierta forma, si dejamos nuestra esencia en ese espacio transitorio, somos como esa estatua de sal: al final, queda el polvo.

Por toda esa extensión de palabrejas y párrafos extensos que quizá sirvan de nada, concluyo lo siguiente: la vida es el carnaval de la muerte. Es el regocijo constante del luto y la risa, porque la tragedia y la comedia pueden verse en el teatro espectral de nuestros sentidos.

Baliemos el fandango, entrémosle al bailongo, pues si hemos de morir bailando con la muerte, que sea el buen baile. La buena vida.

La buena muerte.

Atte: Diego Alan Vilchis Rocha

09
Ene
08

Dos meses después.

Bieeen, muy bien. Es curioso, justamente son algunos posts los que separan los “Cambios a futuro” y esta anotación. Dos meses, sí, han sido dos meses largos con la intención de escribir pero siempre había llegado a la misma conclusión “Ahm, ¿qué escribo?” y viendo varios blogs en derredor mío me doy cuenta que cada quien tiene su estilo y eso es agradable ¿no?

Salvo por el simple hecho que esta cosa todavía no termina de “cuajar” en un sentido, creo que todavía se puede rescatar en una sola manera. Yo no tengo un título, no soy tan profundamente fanático de algo como para soltarme a hablar del “hilo negro”, tampoco tengo el tiempo de llegar a buscar cosas por internet para hacer un buen artículo.

Tal vez lo tengo, pero en vista de lo falto de hábitos buenos como recientemente se ha mostrado por mis exámenes finales, tendré que hacerlo a mi manera.

Anotaciones de diferentes temas, lucha libre, películas, animes, libros, discos vendrán e irán. Anotaciones en aras del bien social, warradas, tonterías, pendejadas y salvajadas. Todas en un mismo paquete.

Por ahí leí que entre más estés metido en un tema es más interesante tu punto de vista. Haré integramente lo contrario. Hace un tiempo Onimegu me dijo que no se sentía libre de escribir, que muy en mis ondas y que ella, en sus propias palabras, es más libre. Libertad, aquí, ahora.

Libre aquí y ahora.

Wanin Wan,  el culpable de los dos meses.




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Kamikaze es el resultado del ocio, del hecho de que una pareja le gusta escribir, ganas de expresarse. Nace del punto en donde un grupo de amigos separados físicamente, escriban en un solo lugar por amor a las letras. Bienvenidos, seguro este lugar será divertido. W.W. 27/Ago/07

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