Tapabocas: Cuando la convivencia es intensa, prolongada y obligatoria la posibilidad de decir algo fuera de lugar aumenta considerablemente. Piense todo lo que quiera, pero no diga todo lo que piense.
Automedicación: No se recete whisky o tequila. Alcohol, tedio y familia es mezcla explosiva. Consuma solo la que le administre su pareja.
No saludar: Los besos y abrazos en estos momentos pueden tener efectos contrarios a los buscados, así que váyase con calma en estos temas. Si toca, toca; si no, ya vendrán momentos mejores.
Lavarse la manos: Cuando comiencen los reclamos y los juicios sumarios entre los miembros de la familia (seguro que ocurrirá) usted, como Pilatos, lávese las manos y libere a Barrabás o como se llame el perro de la casa, llévelo a dar la vuelta y platíquele todas las historias que quiera. Ya lo dijo Jis, el perro tampoco te entiende, pero cariño no le falta.
En Milenio.
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