23
Sep
09

Recuento

Hace dos años me encontraba en la cima de un lugar cuyo horizonte prometía una especie de porvenir. Hoy, después de aquel momento, un sábado en la mañana el cielo se despeja después de tres semanas de intensas lluvias. Es irónico, y me parece injusto.

Tener perspectivas nunca ha sido malo, pero cala cuando varias de ellas con el paso del tiempo se van despejando. Como esas nubes del cielo que un día, simplemente, como jugando una mala broma, se fueron y dejaron que el sol chingara un rato porque a veces el sol chinga.

Cuando comencé hace dos años tenía en una visión del mundo muy distinta a ahora. Creía y sentía de distinta forma que ahora. Hoy me miro al espejo, y realmente no me siento como el de ese entonces. No sé si poco a poco me voy conociendo más, pero siento que me caló algo a lo largo de ese tiempo. Mis ojeras están pronunciadas y mi capacidad de razonamiento, de lógica, de intuición y de perspectiva están quedando estancadas, y me siento, en primera, un tanto estúpido, y en segunda, otro tanto patético.

Las cosas cambian, y aunque sean hermosas tienen que cambiar porque lo estático se pudre. Lo cierto es que si pueden cambiar para bien, o para lo mejor que antes, son cambios satisfactorios. Pero si sucede lo contrario, entonces uno se siente un poquito mal.

Las tres semanas de lluvias me auguraban, con un poco de desesperación, algo que intuía. A veces odio mis intuiciones, porque no me gusta incidir en esas cosas que luego resultan incómodas o lastímeras. Y tal como lo pedí, la verdad cayó como la lluvia esa. Y después el sol. Yo lo sentí un insulto porque me parecía prudente que debió salir una semana antes, y que quizá con ello las cosas se calmarían un poco. Pero no.

En el entorno hay señales que nos indican por donde vamos, y a veces lo prudente por donde debemos ir. Y cuando salió el sol todas esas señales cambiaron de parecer. Hasta el ambiente quiere parecerse un poco más bonito. Pero detrás de eso, el trasfondo, es que es un tanto apático, hueco. No me sabe bien. Me incomoda un poco.

Me la pasé a expensas de llorar por ratos desde ese viernes. A veces tengo ganas un poco todavía. Y soy un tanto necio, terco, berrinchudo y dramático. Egoísta, quizá.

No ha pasado mucho, y mi cuestión es ambigua. Desconozco lo que va a pasar, y a veces prefiero no imaginarlo porque me haría sentir un tanto más incómodo. Quiero cosas que quizá tu ya no, y espero que las quieras. Pero también quiero que ya no nos llueva tanto.

Incluso el Silent Hill ese lo dice en una canción del soundtrack: “Oh, what a pair me and you, put here to feel joy, not to be blue”

Y así lo quise. Pero dicen que no basta con querer, ¿verdad?

Bueno…

Con el paso del tiempo queda ser paciente (de nuevo), aprender un poco de todo ello que ha sido y que quizá siga siendo, sobre todo reflexionar la situación. Quizá aceptarla, aunque de momento para mí es más una resignación.

Todo con la mejor intención, claro está. No estoy en mi derecho de pedir; tan sólo que, con mis más sinceras intenciones, puedas estar bien.

Ya lo demás tal vez poco importa.

“Vamos a reponer lo mucho que perdimos; vampos a aprovechar lo poco que nos queda”.

Ojalá así sea.

Hoy recuerdo esos dos años, hace dos años…

Te quiero mucho.

 

Atte: Diego Alan Vilchis Rocha


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Kamikaze es el resultado del ocio, del hecho de que una pareja le gusta escribir, ganas de expresarse. Nace del punto en donde un grupo de amigos separados físicamente, escriban en un solo lugar por amor a las letras. Bienvenidos, seguro este lugar será divertido. W.W. 27/Ago/07

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