Cuando tienes la mierda hasta el cogote, sólo queda cantar.
En Milenio.
La mejor manera de controlar la naturaleza es obedeciéndola.
Bulmi.
Entiendo que es la vida, no la muerte, lo que a veces separa a los amantes. Xavier Velasco
La diferencia entre lo que uno quiere y uno necesita es precisamente esa: no siempre tenemos lo que queremos, sino lo que necesitamos.
A veces parece injusto, pero quizá sea una cuestión de perspectivas; lo que es cierto es el embargo en el que a veces uno entra.
Uno entra al mundo a chocar con todos, con todo. Uno construye las vías para lograr lo que desea, de eso no cabe duda; en la medida que queremos, podemos, enfrentándonos a la circunstancia que nos aflige, llamémosle atmósfera o entorno, para entonces dar un paso hacia lo que nos proponemos. Es motivante pensar en la voluntad como motor universal de nuestras ideas y pensamientos. Pero a veces se nos olvida un pequeño detalle: el egoísmo de esta idea nos hace ajenos a los demás; se nos pierde de vista que, si bien nosotros podemos producir un cambio, también los demás. Nosotros somos un universo y los demás también. La interacción ocurre en el momento en el que nos encontramos frente al otro, y nos afecta, y le afectamos. Entonces las vías que construimos cambian de rumbo, de forma, de altura o de capacidad dependiendo qué tanto hayamos chocado.
Se nos olvida que existe el otro, y entonces el karma, o la fenomenología (causa – efecto), nos hace entrar en la razón de que estamos frente a otros.
Lo que me molesta un tanto es pensar que lo que queremos no siempre es lo que necesitamos… que a veces uno, a final de cuentas, se conforma; yo me salgo de la linea y es pesado caminar hacia donde parece que no hay paso…
Esto, supongo, no es una delimitación a volvernos a la otredad, convertirnos en los otros; pretendo explicarme mediante esto el que a veces uno se sienta contra corriente; el que a veces me frustre pensar que necesito hacer cosas por la necesidad, y no necesariamente porque quiero. Que esté de repente existencialmente atormentado por mí y mis excreciones espirituales que sólo atosigan porque las hago grandes…
Pretendo ver las cosas no tan complicadas pensando que debo darme cuenta de quién soy, qué quiero y por qué lo hago…
La misma cuestión…
Atte: Diego Alan Vilchis Rocha
Los pleitos y discusiones, nada tienen que ver con el amor.
No te fies de un animal herido.
El silencio me aterra, porque grita la verdad.
Comentarios recientes