25
Dic
08

Agua

Tengo agua en los ojos, y veo a través de ella como nebulosa y sustancial, moviéndose a través de mí y fuera de lo que soy. Constante movimiento me hace sentirla fluir en todas direcciones de mi ser, de mi cuerpo, de mi mente y de mi alma.
El agua escurre por mis ojos y luego no veo bien. Luego se drena, humedeciendo las cañerías que la aguardan; lo demás, reseco queda.
A veces el agua es calma, se tranquiliza y se mueve suavemente cuando el mismo viento, el soplo de mi existencia, le hace ondear, hacer dibujillos raros en toda su masa acuosa. Es fresca y se puede ver a través de ella, de forma tal que si un rayo de sol atravesara no se refractaría ni se desviaría salvo por pequeños movimientos. Por lo demás, ningún lugar había sido más tranquilo.
A veces el agua es turbia, se pone gris, verde, morada, todo dependiendo del fondo de lo que sienta que pueda hacer remolinos que conduzcan a los barcos y peces hacia su perdición, en el fondo de la extrañeza de un ser extraño que se extraña con la otredad, con lo que a menudo sucede y no se da cuenta.
Pasado esto cae la tormenta, llueve sobre mojado y el agua de lo que soy forma torbellinos, huracanes existenciales, se complican la existencia y sólo el ojo del huracán parece ser el lugar indicado para refugiarse. Pero, ¿dónde te puedes esconder del agua cuando alrededor de tí solo hay agua, cuando tu eres el agua?
Entonces la marea sube, me ahogo en la catarsis crítica de pensamientos que son viento violento, que martirizan el océano de mis premoniciones y las exaltan para convertirlas en certeras, en verdaderas conspiraciones contra mí mismo. Luego, en medio de la nada, del todo, en el fondo del mar interno, del agua de mi cuerpo, del océano de mi alma, queda flotando a la deriva un pedazo de esencia que poco a poco se disuelve, como luz que se deteriora y se pierde en el cúmulo de sombras de la penumbra marina y helada.

Hoy…
Hoy quizá soy agua turbia, porque nunca he dejado que crear tormentas y de mojarme la cara con lo que salpica. Tengo agua en los ojos y es agua violeta, agua verdosamente azul, azulmente verdosa.

Dejaré que se drene, aunque a veces duele que esté reseco, intriga ver que tanta agua puede desparramarse e irse por un lugar que es diminuto, del cual uno no tiene conciencia. A veces es el tiempo que como el sol evapora el agua, la hace salirse por los ojos, por las orejas, gotea y se impregna en lo más recóndito de la memoria. Entonces tenémos húmedo el cerebro, nuestras memorias flotan como reflejos de un espejo de agua…

Soy agua turbia e hice un remolino donde se cargó el barco y algunos peces.
Pero ya no te puedes esperar nada… ni quieres hacerlo, ni me gustaría que lo hicieras.
No te puedes esperar algo de una tormenta escandalosa…
Aunque espero que esperes la calma…

A que el agua se evapore…

Hay agua en mis ojos.

Autor: Diego Alan Vilchis Rocha


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Kamikaze es el resultado del ocio, del hecho de que una pareja le gusta escribir, ganas de expresarse. Nace del punto en donde un grupo de amigos separados físicamente, escriban en un solo lugar por amor a las letras. Bienvenidos, seguro este lugar será divertido. W.W. 27/Ago/07

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