22
Sep
08

De un amante casual.


De repente extraño tus labios. Siento que aún son míos, que ahora los siento. Tan apasionados y entregados, aún los siento conmigo. Sin embargo, no soy de los que pueden vivir de fantasías en el aire, me doy cuenta que las marcas de tus uñas en mi espalda, las sábanas blancas revueltas y las muecas de complicidad van dando lugar a un nuevo orden que ya no es tuyo ni nuestro; es tan solo mío.

En mi memoria, puedo revivir el camino de las curvas que dibujan tus pechos. Quiero recorrerlos aunque sea un amante casual, un amante casi olvidado. Porque son los amantes frenados por la distancia aquellos que deciden amar de forma extraña. Aguardando por noticias, recobrando sabores de donde ya no existe nada, dibujando esas mismas curvas en medio de mi almohada la que quiero, que aún, guarde un poco de tu perfume.

Ese mismo perfume, en medio de la calle, me hace voltear hacia atrás. Busco tu cabello negro, largo y no hallo nada. Es un juego de mi mente que día a día acentúa tu ausencia y que al mismo tiempo te olvida.

¿Por qué será que olvidamos incluso aquello que reanimamos tanto? Si te olvido, ¿desaparecerás? ¿Ya me habrás olvidado? ¿Seré parte de esa larga lista de desaparecidos en las marcas de tu cama? ¿Aún guardarán luto tus ojos al ver que tanto amor, tanta entrega, tanta confianza ha muerto? ¿O tu sonrisa está de fiesta al renacer con alguien más?

Tal vez fue demasiada la entrega que sequé mi alma. La sequé de toda la vida que podría tener en un solo suspiro, como ahora, que un solo suspiro basta para arrancarme el aliento. Tanto como los besos, donde yo te arrancaba el aliento.

Hoy, de noche, solo, sin ti se me antojan tus labios, tan llenos de vida, tan cercanos. Ya no hace falta que te quedes toda la noche, que digas que me amas, que serás mía hasta el final. Para mi, un amante casual, ya no importa la fidelidad, ni la esperanza; solo el momento que ahora me dedicas.

Este momento donde nuestras manos, nuestros labios, nuestros cuerpos juegan a encontrarse de nuevo. No importa que sea una fantasía, un sueño, una idiotez.

Aún duelen las heridas que provocaron nuestra despedida, pero el dolor siempre cede ante la necesidad, al hambre, al hambre de ti.

Es el hambre de ti que insta a mi cuerpo a llamarte, a pensarte, a desearte, ¿a amarte? El hambre nació con el hombre, curiosamente, el amor no se mantiene junto a el hasta la muerte, el hambre sí. Entonces, condenado, estoy muriendo por ti en un camino que inevitablemente me hará infeliz, me hará daño, pero el hambre es aún peor, el dolor tiene intensidades, se supone que el hambre también… pero  tu te encargaste de hacerme adicto a tu presencia, de tus palabras, de tu voz, de tus promesas, de tu calor, de tu sudor, de tu saliva, de tus lágrimas, de tu risa, de tus insultos. Y ya no sé quién eres tú, o quien soy yo.

Perdido entre el dulce sabor de los besos pasados, quiero que me dediques un momento, un momento para ser amado por ti como en aquel entonces. ¿Y no era yo el que no podía vivir de fantasías pasmadas en el aire? Y me resigno, me resigno a solo el antojo de tus labios como el amante casual que soy. Porque finalmente, no puedo amarte de otra manera por más que lo desee. Perdóname. Perdóname.

Te entrego los recuerdos de tus gemidos entre las nubes de la noche. Bien sabemos que quien ama intensamente corre el riesgo de perder el rastro de lo que ama. Yo no lo perdí, muy al contrario, aún arde como reproche en medio de mi pecho. Grabado con el curso de tus dedos y sellado con un beso tu petición ha sido nunca olvidarte. Y lo juré con lágrimas de sangre.

Ya no quiero mantener mi promesa, ya no quiero mantener tus susurros en mi oreja, ya no quiero saber de ti, de tus pasos, de tus amores, de tu lujuria y desenfreno, de tu recato y refinamiento. Quiero saber de un mañana sin tus besos a medio sueño, quiero saber de un mañana sin tu figura detrás de cada nueva mujer que intento amar. Quiero un mañana en donde el placer no me provoque decir con vergüenza tu nombre a otra. Detén tu maldición en este momento. Por favor, te lo ruego.

Mañana, tal vez mañana, dejaré de ser amante casual y pasaré a ser un amante olvidado. Es peor ser esclavo de una figura que ya no existe a ser olvidado por ti, ¿no lo crees?

Te esperaré, junto a la cama que tanto tiempo fue para ambos. Tal vez mi cuerpo por pudor esté vestido, pero mi alma estará desnuda. Ten la bondad de desgarrarla y déjame juntar los pedazos. Ser un nuevo yo, sin ti. Déjame, mañana contigo deshacerme de ti. Pero por ahora ámame, ámame como lo hacías. Rómpeme, desármame. Hazme volver a sentir uno contigo con un solo beso. Un minuto, en medio de esta eternidad vacía. En ese minuto, déjame olvidarte. Olvidarte con un beso.

——————————————————————

Esto es un offpost (si es que eso existe) la idea del escrito se fue desarrollando de una forma extraña. Normalmente cuando termino mis escritos me gusta releerlos en voz alta. Me encantó al punto que casi lloro. No sé si realmente haya logrado sacar todo lo que siento o si solo fue un momentáneo lapso de lucidez sentimental (de nuevo, si es que eso existe) en el cual logré sacar un poco de lo que traigo en mi pecho. Por ahí leí a Mario Puzo decir “Los libros son la destilación de lo mejor del autor, en sus mejores momentos” pero creo que este escrito más bien es lo reprimido en mi. Un saludo.


Escribe un comentario




About

Kamikaze es el resultado del ocio, del hecho de que una pareja le gusta escribir, ganas de expresarse. Nace del punto en donde un grupo de amigos separados físicamente, escriban en un solo lugar por amor a las letras. Bienvenidos, seguro este lugar será divertido. W.W. 27/Ago/07

Archivo

Categorías

Blog Stats

  • 2,760 hits

 

Septiembre 2008
L M X J V S D
« Ago   Oct »
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930