Últimamente no se ve venir un mañana dulce ni prometedor. Hojas tras hojas vienen y van, subrayadas, limpias y borrosas.
Admítelo, tu vida se vuelven palabras y palabras.
Sí. Es curioso como la vida va transformándose poco a poco en una secuencia repetitiva de monotonía día tras día. Herido, feliz, angustiado, pendiente, todos los días salgo a que me pateen el trasero. Y no es triste ni feliz, ni siquiera un punto medio en el cual sentarse a reflexionar, es algo así como vacío, sin sentido ni significado.
Dice un amigo que una de las cosas más simples es la fé. Creer en algo ciegamente, sin cuestionamientos ni miramientos, sin dudas. Y es curioso, porque es la fé lo que le cuesta más al ser humano.
Cosas simples, para seres complejísimos.
Y yo no sé si soy complejo, pero no tengo fé. La fé que tenía creo que la vida va encargándose de al igual que a mi, patearle el trasero de modo que, justo a mi lado, nos sentemos bajo el cobijo del árbol denominado desesperanza-frustración.
Sí. Si tuviera que denominar con una palabra mis días sería frustración.
Me hace falta ser un poco más simple, un poco menos complicado. Necesito no dificultarme tanto las cosas y determinar, tanto como determinar que ya no duela, determinar que tenga sentido.
0 Respuestas a “Cosas simples.”