Tras una semana de trabajo arduo -aha- y constantes exámenes entro en la etapa final de las evaluaciones. Eso implica mayor tiempo de ocio del que he tenido hasta ahora, mayor espacio para pensar de qué diablos escribir en la noche, pero, hay momentos en los días que pasan que te inspiran una necesidad automática y reaccionaria ante un tipo determinado de lecturas.
Hoy en el teléfono, mi novia me dijo que leyera el post de Warpig, un bloguero de Dixo. El se caracteriza por hacer post y podcasts entretenidos, y sobre todo, de forma que despierta tu conciencia social y tus valores arrumbados y te pone a calificarlos. Este post, que como reacción inspiro a este segundo, es genial.
Para mi el hecho de que una mujer golpeada, humillada, engañada y demás ha sido una constante. Es increíble la cantidad de mujeres que viven con este infierno en su casa, no lo pongo en la misma categoría, pero puedo atreverme que mi hogar pasa por algo similar. Nada nuevo, el carácter transitorio de todo esto finalmente por algo pasa, pero, ¿por qué demonios una mujer se mantiene años con su esposo que la maltrata?
David DeAngelo, por irónico que pueda parecer tiene algunas respuestas.
A manera de introducción, David DeAngelo es un estudioso de las formas de ligar en la actualidad. Concretiza muchas de las técnicas y creó una teoría basada en dos principios psicológicos. Primero, el de la no disposición y segundo, el de la originalidad. Para efectos de este post nos centraremos en el primero, no disposición.
El hecho de que tu retardes de manera consciente la llegada de algunas etapas en una relación, crea expectación, crea magia, crea interés en la otra parte. El hecho de mantener esa atracción debido al sentimiento de que tu no posees a un hombre, en el sentido de que no es igual a los demás, es la explicación racional de por qué las mujeres engañadas, siguen siendo engañadas.
Mediante una explotación constante de estas situaciones en donde la pareja pasa de ser un humano a un ente teológico deseado -hablando en términos medio raros- mediante la racionalización y próxima sumatoria de valores que no tiene en lo absoluto. Todo esto, según David DeAngelo, crea esa imagen del hombre, un hombre que atrae.
Explicando un poco esto, es cuando nosotros pasamos la mayoría del tiempo pensando en una persona y en definitiva concluimos que amamos a esa persona. La atracción se creó integramente mientras se pensaba de ella, no cuando estaba a su lado. Todo esto, genera que una persona comience a elevar a su prospecto de pareja. Eso pasa en una relación.
Se piensa, es dulce, tierno, hemos pasado cosas buenas juntos, siento que lo amo. Tal vez me engañe pero no me importa, sé que el no entiende y que a veces la tentación le gana.
Eso para mi son mamadas. Simplemente mamadas.
La persona no entiende que idealizó a alguien, que su imagen mental y la imagen física no corresponden a la relación, sin embargo, en muchos casos he visto dar patadas de ahogado a este tipo de personas.
El hecho de pensar que mientras alguien está contigo te está dando momentos inigualables, algo mágico, y que muy a pesar de sus males es bueno… es totalmente erróneo.
Esto no es particular de un género, he visto hombres de igual forma ser abusados por sus parejas, pero si tu no te aguantas no eres machito, si tu no te aguantas no eres un verdadero hombre. Cuando a veces, ser un verdadero hombre implica llevar la casa, a los hijos y todavía tener tiempo para los amigos, la recreación de su familia y demás. Esto, es en definitiva un verdadero sentido de ser hombre. No tener pene y dinero.
Por otro la mujer que en determinados casos piensa que depende totalmente de un hombre, lea el párrafo de arriba y aplíquelo a su vida. Valga por lo que es, no por quienes le acompañan ni por lo que tiene.
Conclusión: La género humano tiende a idealizar en sus relaciones. La idealización en algunos casos es buena, sin embargo, en el groso de la mayoría, no tanto.
A fin de cuentas, alguien tarde o temprano tiene que pagar los ojos morados y los alimentos de los niños, ¿no?
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