Pensemos acerca de la imparcialidad en el Congreso de la Unión. Es entretenido. Lo digo principalmente porque encontramos una estructura que sumar a las alteradas y degeneradas en cuanto a sus valores. El poder legislativo como tal debe ser el nexo entre el estado y la sociedad. Tiene que hacer partícipe al ciudadano común en ese proceso escabroso de legislación, velar por los intereses colectivos. Demostrar que la valía del pueblo mexicano está en un salón con un montón de analfabetas, digo, gente ilustre conocedora de la teoría del derecho y no es así.
Una vez más encontramos una estructura de cabeza, totalmente ajena a lo que debería ser. Pero hey, hay demasiadas cosas que nunca fueron lo que pensaron ser.
¿Mis bases? Pues hay bastantes, pero para mi la principal es que básicamente los legisladores no entienden que los colores, la línea y los intereses personales se quedan atrás de la puerta principal.
Una muy clara es la toma de la tribuna a base de golpes. Huar, huar. En cuanto a esto es curioso pensar una cosa ‘Si la mitad de la gente de México pensaba que la Cámara no funcionaba para nada, con esto, la mitad de esa gente que nos apoya pensará otra cosa’
Pero bueno, tengo una teoría muy personal acerca de esto. Me he dado cuenta que últimamente todo el mundo quiere demostrar que es mejor que el otro. Y entre más la persona en cuestión trata de demostrar más tonto/estúpido/ogt/pendejo/mamón es. En una sencilla fórmula Más número de intentos por hacer menos a los demás = Un índice de estupidez mayor.
Ahora analicemos a los legisladores, la mayoría tiene la secundaria, sin bachillerato. No se diga de una licenciatura. La mayoría no conoce la estructura de la constitución y ojo, de ella viven.
Tomando en cuenta eso, sabemos que su índice de estupidez debe ser bastante alto. Pero ah webo, deben ganar bastante, y eso, los hacen ser grandes. Como lo dijo alguna vez la última página de una revista de Conozca Más ‘El hombre, mientras tenga dinero y un pene entre las piernas se sentirá grande’ Y tristemente, es verdad.
Conclusión: – Se cree – Que la mayoría de los legisladores tienen pene, complejos de grandeza y de borregos. Y sobretodo, el pueblo queda afuera y los títulos/educación en el rincón de la amargura y en el cajón de lo no útil.
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